Navegando la economía: tendencias y pronósticos para 2026

El seguimiento de las tendencias económicas siempre ha sido una parte fundamental de nuestro negocio y, a medida que avanzamos por 2026, la economía estadounidense continúa enviando señales contradictorias. Se espera que el crecimiento del PIB se ubique en el rango del 4 al 5 %, pero muchos hogares ya sienten la presión a medida que aumentan los despidos y la seguridad laboral se vuelve menos certera. Esa tensión está moldeando cómo, dónde y por qué las personas gastan. Aun así, según las investigaciones del Bank of America Institute , el gasto general de los consumidores debería mantenerse relativamente estable durante 2026; solo que será más selectivo, más orientado al valor y más polarizado que en años anteriores.

Optimización de la salud y la revolución del bienestar

Una de las fuerzas más influyentes que están redefiniendo el gasto en 2026 es el auge de los "health hackers": consumidores que tratan su cuerpo como un proyecto a largo plazo. En septiembre de 2025, aproximadamente el 23 % de los hogares estadounidenses incluía al menos un usuario de GLP‑1, y ese cambio está reescribiendo las listas de compras y las rutinas diarias. Los usuarios de GLP‑1 están invirtiendo más en lo que respalda su nuevo estilo de vida: el gasto en alimentos ha aumentado más del 36 %, con un claro "salto" hacia categorías premium como acondicionamiento físico, bebidas energéticas y belleza.

El auge de los suplementos y el biohacking

Los suplementos se han vuelto populares de manera silenciosa. Aproximadamente dos tercios de los estadounidenses utilizan actualmente algún tipo de suplemento, una cifra que asciende a casi el 80 % entre la Generación Z y los hogares de mayores ingresos. Lo que antes era un hábito de tomar multivitaminas se ha transformado en una cultura de biohacking en toda regla. Al mismo tiempo, los dispositivos de salud, desde relojes inteligentes hasta monitores continuos de glucosa, están pasando del seguimiento pasivo al acompañamiento activo. Los datos en tiempo real están impulsando a las personas hacia cambios concretos en su estilo de vida en materia de ejercicio, alimentación y sueño, y las marcas que logran integrarse en este ciclo de retroalimentación están obteniendo una ventaja competitiva.

Expresión personal y auto‑adornos

Incluso con presupuestos más ajustados, los consumidores siguen reservando espacio para la autoexpresión. La joyería, los bolsos, el calzado y la decoración del hogar se están beneficiando del deseo de personalizar la vida cotidiana sin gastar de más. Desde accesorios personalizables hasta decoración combinable, los compradores se inclinan por productos que se sienten únicos, accesibles y fácilmente combinables: pequeñas mejoras que generan un retorno emocional desproporcionado.

Conveniencia y comercio digital

La conveniencia se ha convertido en el nuevo programa de fidelización. Aproximadamente 9 de cada 10 consumidores afirman que la facilidad y la rapidez son prioridades al decidir dónde comprar, y esperan cada vez más que las experiencias digitales y físicas se integren sin fricciones. El retiro en tienda, la entrega en el mismo día, las ofertas en la aplicación ya no son funciones "deseables": son el estándar. Las marcas que eliminan fricciones en cada etapa del recorrido están logrando más visitas recurrentes y un mayor valor por carrito.

Sostenibilidad y consumo ético

La sostenibilidad ha pasado de los márgenes al carrito de compras. Los productos ambiental y socialmente responsables están creciendo casi 6 veces más rápido que sus equivalentes convencionales, ya que los consumidores buscan alinear sus compras con sus valores. Desde empaquetado que genere menos desperdicio hasta ingredientes de origen ético y prácticas laborales transparentes, los compradores están premiando a las marcas que pueden demostrar, no solo afirmar, su impacto.

Crecimiento de las marcas propias y del modelo D2C

Las marcas propias han dejado atrás su reputación de productos de oferta. Alrededor del 70 % de los compradores considera ahora que los productos de marca propia tienen una calidad equivalente a la de las marcas nacionales, y desde 2022 las ventas de marcas propias han aumentado aproximadamente en $10.1 mil millones, reflejando una poderosa combinación de valor, diseño y confianza. Las marcas directas al consumidor están aprovechando una ola paralela. Los compradores actuales buscan activamente marcas que sean transparentes sobre sus ingredientes, su abastecimiento y sus prácticas de fabricación. Los modelos de suscripción, los programas de recarga y las marcas impulsadas por la comunidad están prosperando, ya que los consumidores buscan relaciones continuas en lugar de compras puntuales.

En conjunto, estas tendencias revelan a un consumidor de 2026 más intencional, más informado y más exigente que nunca, que busca salud, significado y conveniencia en cada decisión de compra.