El mercado de los alimentos congelados en América del Norte es el más grande del mundo. Se estima el valor de la industria en $91 mil millones anuales, lo que representa casi la mitad del mercado mundial. Con el auge de las experiencias gastronómicas en casa, cómodas y a la vez sofisticadas, y de los kits de comida que requieren poco o ningún esfuerzo para cocinar, no hay indicios de que vaya a perder su considerable valor de mercado en un futuro próximo. A medida que la demanda sigue aumentando y surgen y se expanden nuevas opciones de marcas, es más importante que nunca hacer llegar estos productos de manera eficiente y segura al consumidor final.
El embalaje para alimentos congelados desempeña un papel fundamental a la hora de garantizar que los artículos perecederos mantengan su calidad y seguridad a lo largo de todo el recorrido de la cadena de suministro. La "cadena de frío", el término que se refiere a toda la cadena de suministro con temperatura controlada, es crítica para los alimentos congelados, ya que incluso los cambios menores de temperatura pueden echar a perder los productos o reducir su calidad. Los métodos de embalaje como el empaque al vacío, los envases aislados y los geles refrigerantes suelen usarse para extender el tiempo de conservación, evitar las quemaduras por congelación y ampliar las capacidades alcance de entrega. Sin embargo, los minoristas y distribuidores suelen enfrentar desafíos cuando se trata de enviar y recibir productos alimenticios congelados en condiciones óptimas.
El dilema
El principal punto problemático de los minoristas de alimentos congelados surge del embalaje inadecuado que afecta directamente el clima de temperatura controlada del producto. Los waffles congelados, por ejemplo, se embolsan y se colocan en sus cajas de marca en una cámara frigorífica donde se aplica el sello de pegamento termofusible a 350 grados Fahrenheit, antes de ir a un congelador de enfriamiento rápido donde las temperaturas cambian de 40 grados F a 40 grados F bajo cero casi al instante. Esta fluctuación intensa y repentina puede agrietar y dañar el adhesivo del embalaje, que no es suficiente para la tarea, lo que rompe una barrera importante entre el sellador y las temperaturas exteriores.
Otro problema que encuentran los minoristas es mantener la integridad del sellador en la cadena de frío durante el transporte. Las demoras causadas por el tránsito o errores de logística, así como los desgarros en el revestimiento o el material inadecuado pueden exponer los alimentos congelados a temperaturas más altas durante períodos extensos y poner en riesgo la calidad del producto. Asimismo, no todos los métodos de envío o vehículos están equipados con la capacidad de refrigeración suficiente, lo que genera aún más obstáculos para la entrega de alimentos congelados.
Otros desafíos se encuentran en la gestión del inventario y en predecir la demanda con exactitud. La naturaleza perecedera de los alimentos congelados implica que el exceso de inventario pueda generar desperdicios si los productos no se venden a tiempo. Los minoristas están constantemente equilibrando el costo de mantener el inventario con el riesgo de quedarse sin existencias, especialmente en el caso de artículos de temporada o populares. Luego existe la necesidad de un espacio de almacenamiento especializado (almacenes frigoríficos o instalaciones de almacenamiento en frío) que se suma a las complejidades y costos operativos. A medida que las preferencias de los consumidores se inclinan hacia la compra de comestibles en línea y los servicios de entrega a domicilio, será fundamental adaptar la logística para satisfacer estas demandas y mantener al mismo tiempo las temperaturas adecuadas.
La oportunidad
Todos estos componentes ––temperatura, velocidad de entrega, almacenamiento, fiabilidad del embalaje, gestión de inventario, integridad de la cadena de frío–– deben estar alineados a la perfección para que los productos alimenticios congelados lleguen al consumidor en su estado previsto. El embalaje para alimentos congelados y su transporte es uno de los procesos de embalaje y envío más complicados y detallados, por lo que, con frecuencia, resultan abrumadores y costosos cuando se realizan sin un conocimiento práctico de la industria o sin la orientación y el apoyo adecuados. Las regulaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los requisitos de seguridad y salud de los fabricantes que se implementan para proteger a los consumidores pueden ser un importante elemento disuasivo para muchos minoristas que desean incursionar en el mercado de los alimentos congelados.
Los minoristas necesitan sistemas de embalaje y transporte sólidos para monitorear las temperaturas continuamente y certificar que los envíos se entreguen a tiempo para evitar el deterioro de los productos e, incluso, la pérdida de consumidores por otras marcas.
El asesoramiento de expertos de la industria con experiencia en el embalaje para alimentos congelados es fundamental para que los minoristas puedan aumentar y mantener la cuota de mercado de sus productos. La colaboración con empresas de transporte y proveedores de tecnología puede ayudar a los minoristas a enfrentar algunos de estos desafíos. Premier ha estado involucrada en el embalaje de kits de comida desde su primer gran auge hace más de una década. Al abordar juntos estos obstáculos distintivos relacionados con el embalaje y la logística para alimentos congelados, podemos mejorar su eficiencia operativa y aumentar la satisfacción de los clientes, y así garantizar la entrega segura de productos de alta calidad.